martes, 17 de junio de 2014

Tarta Invertida de Cerezas.





Hola cielit@s, he vuelto a participar en el Reto Dulce deMegasilvita del mes de junio, en esta ocasión el reto era una tarta invertida o volcada de piña, pero que podías cambiar la fruta.

En esta ocasión me decidí por las cerezas, porque me encantan, si a parte de los arándanos, me gustan otras frutas…jejeje.


No os vayáis a pensar que mi primera intención era hacerla de estas frutillas azules, pero ya los usé para el reto anterior… y claro no quería dar la imagen de que no se hacer/usar otra cosa….pero que por falta de ganas no ha sido.

¿Os confieso algo?


Me sobró un poquito de masa….

Y me fui a por mí molde de 20cm y después al congelador a por los últimos arándanos noruegos…

Venga va, también os pongo foto…




Ya me han dicho, por ahí,  que creen que tengo un problema con los arándanos algo de un TOC (Transtorno Obsesivo Compulsivo), pero de verdad que no se, de donde se saca la gente esas cosas….yo no ando llamando a las puertas sin ton ni son…toc-toc, toc-toc.


Muy ufana yo me fui y me compré mi kilito de cerezas, las más gorditas y hermosas que vi.


¡Un kilo! 


Un kilo de cerezas, todas, toditas, con su huesecito correspondiente.


Cuando ya estaba al borde de la locura, devanándome los sesos, para ver como sacaba los dichosos huesecitos, vino mi amigo Rubén al rescate.


Con un boli bic, al cual le quitas la punta con la tinta, lo colocas sobre la cereza, aprietas y te sale el huesecito por el otro extremo.

No tengo vida suficiente para agradecérselo….¿sabéis cuantas cerezas entran en un kilo?

Yo tampoco, que no las he contado, pero muchas, muchísimas…

Ahora bien, el boli bic se me empezó a llenar de “culitos” de cerezas…


Aquí ya no tuve que llamar a Rubén, yo solita cual Mc Giver, discurrí que podía usar una brocheta y limpiar mi boli…jejeje.

Es un bizcocho, jugoso y no excesivamente dulce. Va genial para un postre ahora en verano, acompañado de una bolita de helado o nata montada.




Aquí va la receta:


INGREDIENTES:

1 Kilo de cerezas, piña, frambuesa o la fruta del bosque de tu elección, descongeladas sobre papel absorbente.

385 grs de azúcar glass (comprada no casera)

190 gr de mantequilla sin sal a temperatura ambiente.

2 cucharaditas de ralladura limón sin la parte blanca.

1 vaina de vainilla abierta con las semillas raspadas (la mía de Veracruz, México)

3 huevos.
300g de Harina

1 ½ cucharadita de levadura (entre 6 y 7 grs)

½ cucharadita de bicarbonato (entre 2 o 3 grs)

60 grs de almendra molida.

250ml de buttermilk o en su defecto poner un recipiente con una cucharada sopera de limón o vinagre y añadir leche hasta los 250ml, reservar unos 15 minutos o hasta que se corte.




ELABORACIÓN:


Precalienta el horno a 1800 grados aunque tu mejor que nadie conoces tu horno.

Engrasa el molde y pon papel de horno en la base de un molde de 24 cm, extiende las cerezas, aplástalas (un pelín eh?!) para que no queden huecos y se asienten,  espolvorea con 110 grs de azúcar glas.


Mientras bate la mantequilla, el resto del azúcar, la ralladura de limón, y las semillas de la vainilla (abres la vaina con un cuchillo afilado y con el dorso raspas las semillas), hasta que la mezcla esté cremosa, unos 7 o 8 minutos.


Si tienes vainas que se te han quedado muy duras, puedes rehidratarlas dejándolas un ratito en agua muy caliente, cuando las veas blandas, la sacas y ya puedes rásparlas.

Añadir uno a uno los huevos y mezclar bien.


Añadir la harina, la levadura, el bicarbonato, la almendra molida, previamente cernida y alternando con el buttermilk, mezclar hasta que la harina esté justo integrada.




Hecha la masa con una cuchara y un poco de cuidado porque no queremos que las cerezas se distribuyan entre el bizcocho, sino que queden abajo y al desmoldarnos nos quede la fruta arriba, por eso se llama tarta invertida...


Hornear por 60 minutos, si ves que empieza a dorarse mucho tápalo con un poco de papel de plata, o hasta que al pincharlo con una brocheta, esta salga limpia.




Os dejo con el verdadero pedacito de cielo:

“Te daré gracias, Señor, pues tu amor inagotable es más alto que los cielos; tu fidelidad alcanza las nubes.”

Salmo 108:3-4





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