lunes, 2 de septiembre de 2013

Caramelo Salado







Hola amig@s, pensaba que no llegaba, pero yo creo que al final si voy a llegar porque; ¿quién ha dicho que el verano se ha acabado?, por unas tormentillas de ná y un frio negro por la noche…nada nada…aún nos queda el veranillo de San Miguel…todavía pasaremos un poquito de calor eso seguro! 

Así que esta receta os va a venir de lujo, porque combina perfectamente con tu helado preferido, y eso con los calores que ha hecho va de lujo, pero no penséis que esta maravilla solo va con helado no, la lista es enorme, con su peligro correspondiente claro, con brownies está de escándalo,como en esta foto.




Pudes cubrir cualquier bizcocho sencillito y realzarlo, para poner en un Layer Cake,  para untar en galletas…..y para comerlo así sin más a cucharada limpia en un atacazo de algo dulce y delicioso, yo tengo un truqui, no suelo hacerlo para casa, sólo si viene alguien y en ese caso le endilgo lo que sobre, o bien lo llevo a casa de alguien y en ese caso también le endilgo lo que sobre…jajaja, es que sino, no hay manera.
Esta receta la encontré un día en el maravilloso blog de Lola en la cocina y desde entonces es un clásico en mi cocina, sobre todo en verano, te soluciona muy bien un postre rápido, porque se hace en 10 min y además ¿quien no tiene un poquito de helado en verano en el congelador? O  bien, ¿Quién no baja en un plis plas a comprar uno mientras tu haces la salsa? Seguro que no hacemos ninguna de estas cosas, ¿verdad?
En esta ocasión tengo el problema solucionado del “yo es no soy de dulce” ha gustado por igual, unos se ponen más y otros menos, pero a todos gusta….con la familia de mi marido he tenido que doblar la receta!! Con una no tenían, y no son tantos ¿eh? es que son galgos hasta decir ¡basta!




Bueno sin más aquí os dejo la receta:
INGREDIENTES:
200gr de azúcar blanca
200ml de nata para montar
2 Cucharadas de agua
20grs de mantequilla
Una pizca de flor de sal (yo sal maldon, pero vamos que si le ponemos sal común también está de rechupete)
Como os habréis dado cuenta con una sencilla regla nemotécnica recordaremos la receta.
A ver, os ayudo…tiene que ver con el dos (perdonadme, no me resisto a un mal chiste, me pierden)
Saverse la redeta de memoria agiliza un montón la elaboración de cualquier dulce, porque se hace en un plis.


ELABORACIÓN:
Comenzamos con la elaboración del caramelo, en una olla alta o bien en una sartén amplia ponemos el azúcar con las dos cucharadas soperas de agua y/o unas gotas de limón,puedes remover antes de llevar al fuego para que todo el azúcar se humedeza, pero una vez que lo llevas al fuego no lo toques, dejamos que se forme el caramelo, hasta que tome el color que te gusta, ya sabes que cuanto más oscuro más amargo, una vez que tenemos el color que nos gusta, apartamos la sartén del fuego y  le incorporamos la mantequilla y dejamos que se derrita.
Aparte en una olla hemos llevado a ebullición la nata con la pizca de sal, ni bien se haya disuelto la mantequilla incorporamos con mucho cuidadín la nata caliente, aquí sin bromas, porque la nata entra en ebullición y empieza a subir y sino tenemos cuidado podría hacernos una quemadura. Cocemos durante 2 o 3 minuto, dando vueltas con una espátula hasta que todo esté integrado…y et voilà… ya tienes tu Salsa de Caramelo a la flor de Sal, que por cierto su origen es francés, hace dos años que estuve allí,  el caramelo que ponían en los helados del Mc Donald y similares era esta salsa.


Bajo ningún concepto hagas caramelo salado en chanclas, por mucho que sea verano y sea el más caluroso desde que se tiene constancia, no vaya a ser que te caiga un poco de caramelo y te quemes tu dedito, ay madre! lo que duele!
En general procura no quemarte con el caramelo, ya que este se queda pegado y hace una quemadura profunda.
Esta entrada va dedicada a mi querida amiga Maura que está pasando por un momento muy difícil en su vida, te queremos mucho y aqúi estamos contigo como parte de tu familia que nos sentimos, el verdadero Pedacito de Cielo lo he escogido pensando en ti. Un beso muy grande y todas nuestras oraciones.
“No bien decía: “mis pies resbalan” cuando ya tu amor, Señor, venia en mi ayuda.

Cuando en mí la angustia iba en aumento, tu consuelo llenaba mi alma de alegría”

Salmos 94:18-19