martes, 12 de febrero de 2013

¡¡¡Cakepops!!!




¡Mi primera entrada! ¡Que ilusión! Y qué conjunto de emociones!, una de ellas es la responsabilidad, me gusta hacer las cosas bien, pero si espero a hacerlas “taaan bien” no empezaría nunca, gracias a los amigos (Carmen y demás),a mi familia y a mi marido, que me han empujado, digo….animado, para dar salida a este hobby/pasión, y ¡he voila!, aquí estoy.




Agradecer a mi prima Sonia (Las cositas de Mappry), su ayuda en este mundo de blogs…nombres innombrables, tips, nubes, fanpage….etc etc…ella es la que ha diseñado este blog y  se ha ocupado de la parte técnica.

Sin más, comienzo con mi primera entrada, comenzamos con unos:

Cakepops de bizcocho de chocolate recubiertos de chocolate blanco.


Para hacer los Cakepops, necesitamos un bizcocho, este puede ser del sabor que tu quieras, no necesariamente tienes que hacer uno para realizar los cakepops, puedes hacer lo que yo llamo cakepops de aprovechamiento, es decir, si sueles hornear, no se te ocurra tirar esas montañitas que salen en los bizcochos y que luego recortas, congélalos o sobre la marcha, ponte a hacer cakepops. 

No son difíciles de hacer, pero si hay que tener tiempo, paciencia, y ganas de hacerlos, por supuesto!




Puedes mezclar diferentes tipos de “recortes”, por ejemplo de vainilla y chocolate. Puedes hacer un bizcocho para la ocasión, pero con los tiempos que corren, sería un pecado desaprovechar, pero si no tienes tendrás que hacerlo, claro!

Haz migas tu bizcocho o tus recortes, con la mano o con alguna máquina apropiada, yo lo hice  a mano y quedó bien.

Cuando hayan quedado unas miguitas finitas, pasamos a poner el frosting o “pegamento”, pude ser muy variado, yo para ser la primera vez lo hice facilón, puse crema de cacao, la segunda vez que los hice, cambié a filadelfia con azúcar glass, porque mi casi-sobrina Miriam, tiene alergia a las avellanas y no podía poner crema de cacao, quedan más suaves y menos empachosos, si es que eso ha sido un problema alguna vez…jejeje



Una cantidad orientativa es poner la mitad del peso de las migas. Debe quedar una pasta que cuando formes bolas con ellas no se agrieten. Por favor! Para este paso, ponte guantes! Si no quieres estar sacándote pegotitos de masa, de debajo de las uñas, una buena temporada.


Pesa las bolas, yo las hice de 25 gramos, si ya se, que me diréis que es un rollazo, si lo es, pero es necesario, así todo queda mucho más homogéneo, y te permite saber cuántas bolas saldrán de tu masa…. Una vez que tienes 25grs de masa, comprímelo con la mano, debe tener la textura de la plastilina,  después dale forma, si no hay grietas es que tiene suficiente frosting, no te excedas con él, porque, la fuerza de la gravedad es muy traidora y tirará de tus bolitas, cuando las pongas en el palito. 



Puede ser que te pase, no digo que me haya pasado a mí, digo que podría pasar…que te excedas con la crema de cacao o filadelfia o lo que le pongas, si eso ocurre, no vendría mal tener a mano magdalenas o sobaos, por si tienes que compensar, en casa llevan una temporada sin comer magdalenas, no se donde habrán ido a parar.


Bien, una vez hechas, al frigo….os preguntareis ¿Por qué?…los cakepops tienen tendencia al descalabro, o dicho de otra manera, la fuerza de gravedad tiene tendencia a cebarse con ellos, así que para evitar accidentes vamos a seguir los siguientes pasos.

Mételos por dos horas en la nevera o ½ en el congelador. También puedes dejarlos más tiempo, muchas veces no tenemos toda una mañana o toda una tarde para hacerlos, así que a veces se dejan de un día para otro y no pasa nada.




Sácalos del frigo o congelador y mientras derrite el chocolate blanco, así das tiempo a las bolitas, a que se atemperen un poco.

Yo derretí el chocolate en el micro, a base de golpecitos de calor, sacarlo y remover, repitiendo la operación hasta que está derretido.

Mojas el palito (tipo brocheta corta, en los chinos) en el chocolate y lo introduces más o menos 1 cm. Este paso es muy importante, si  te pasas corres el riesgo de que se te escurra la bolita y se descalabre.

Bien, ¿ya tienes todas tus bolitas? Al frigo con ellas otra vez, por media o una hora, queremos que se endurezca el chocolate y se pegue a la masa.

Volvemos a calentar el chocolate si hiciera falta, con mucho cuidado, sacamos las bolitas y comenzamos a bañarlas.



Tenéis que tener cuidado con la temperatura del chocolate, si está muy caliente y le ponéis la decoración se escurrirá todo hacia abajo…y si está demasiado frío no pegara la decoración, pero eso lo iréis viendo sobre la marcha, yo lo que hice fue esperar un poquito más de lo normal antes de ponerle la decoración, cuando veía que el chocolate estaba demasiado caliente.

Cuando los sumerjas es muy importante, que esperes a que escurra el excedente de chocolate, con unos ligeros movimientos de vaivén....
¿¡ligeros eh?!, no queremos que tu bolita, acabe en el bol del chocolate..

Ponle ahora la decoración que te guste, yo suelo hacer combinación de sprinkels, nonpareils...de dos o tres modelos, me gusta que vayan coordinados...jejeje, podeis apreciarlo en la foto...pero cada uno que lo haga como mas le guste que es de lo que se trata, de disfrutar!


Una vez revestidos de chocolate y decorados, pinchadlos sobre una esponja verde de jardinería, en los chinos también, para que sequen, forradlas con plástico film o papel plata, para que si “chorrea” podáis volver a usar las esponjas.



Bien después de este paso, solo os queda la presentación, buscad un recipiente mono, tipo cubo de cinc como el mío o de plástico, o como más os guste…la imaginación al poder, y en esto las tiendas de los chinos nos prestan un gran servicio. Rellena con esponja verde, y los pinchas de modo que queden bonitos, recubre con azúcar y ¡ya está! Ya tienes tus cakepops.

Si tienes niños cerca, es una actividad estupenda para compartir con ellos. También puedes rellenar tu recipiente con palomitas y  meter tus cakepops.

Y aquí os dejo el verdadero Pedacito de Cielo:

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que crea en Él, no se pierda más tenga vida eterna”

Evangelio de San Juan; 3:16